La Policía avisa de un posible repunte de las acciones violentas de las bandas latinas en Madrid

O.F.

  • El pasado sábado se detuvo a seis miembros los DDP y los Trinitarios tras una reyerta multitudinaria en Nuevos Ministerios.
  • Avisan del posible auge de la mara Barrio 18, antagonistas de la mara Salvatrucha descabezada a finales de marzo.
  • Las maras son bandas latinas provenientes de Centroamérica, mucho más violentas y disciplinadas que los DDP o los Latin Kings.
  • Las crisis económica y el constante flujo de nuevos miembros provenientes de cárceles y centros de menores impiden la erradicación de estas pandillas.

Material incautado a los Trinitarios.

Dos operaciones policiales ocurridas recientemente en Madrid han vuelto a poner en alerta a los Cuerpos de Seguridad del Estado sobre un posible repunte de las acciones violentas de las bandas latinas en la comunidad. Se trata del descabezamiento de la mara Salvatrucha, ocurrida a finales de marzo, y la reyerta entre dominicanos acaecida este sábado en Nuevos Ministerios, saldada con 22 detenidos, de los cuales, al menos seis pertenecían a las bandas de los Trinitarios y los Dominican’s Don’t Play (DDP).

Según fuentes policiales, las maras, los DDP y los Trinitarios son las bandas más peligrosas de las que operan ahora mismo en la comunidad de Madrid, aunque su tipología es bien distinta. Las maras son auténticas mafias provenientes de Centroamérica (sobre todo de El Salvador y Honduras) que acaban de aterrizar en España. Sus métodos son mucho más violentos que los de las bandas latinas tradicionales, y sus miembros, mucho más disciplinados. La ‘operación Cruasán’ de finales de marzo consiguió el arresto de 35 miembros de la mara Salvatrucha (también conocidos como MS-13), que pretendía instalarse en el país dedicándose al blanqueo de dinero, pero ahora los agentes temen que esto suponga el auge de Barrio 18, la mara rival y antagonista de los MS-13.

Los DDP y los Trinitarios, por su parte, son dos bandas rivales provenientes de la República Dominicana dedicadas al trapicheo de drogas y a los pequeños robos, sobre todo en el barrio de Tetuán. Sus componentes tienen un comportamiento mucho más errático y, pese a haber sido ilegalizadas y desarticuladas en numerosas ocasiones, viven sumidas desde hace años en una escalada de violencia por conflictos identitarios y ajustes de cuentas.

“El incremento de las maras y de las bandas latinas obedece a una estrategia seguida por sus líderes desde EE UU y América Latina, donde controlan los grupos que envían a España”, explican fuentes policiales. “El encarcelamiento de sus componentes no está surtiendo efecto. Al contrario, ya que el poco tiempo que pasan en las cárceles y en los centros de menores les sirve para reclutar a nuevos miembros de todas las nacionalidades, incluidos españoles”, explican las mismas fuentes.

La crisis económica, en este contexto, ha supuesto una oportunidad para las bandas latinas. No solo les ha permitido aumentar su cuota de miembros, sobre todo menores de edad en situación de desamparo y con escasas perspectivas laborales (en el suceso ocurrido el pasado sábado, solo siete de los 22 arrestados eran adultos), también ha forzado a muchos de sus integrantes a centrarse más en el tráfico de drogas para conseguir dinero, lo que les ha permitido obtener unas ganancias dedicadas a la compra de armas de fuego.

La crisis económica, factor a tener en cuenta

“Desde luego, la crisis económica es un factor a tener muy en cuenta. Solo un dato: el 60% de los inmigrantes en España está en paro”, explica Pedro Gallego, investigador experto en maras y bandas latinas. “En EE UU llevan mucho tiempo alertando sobre la implantación de estas mafias en España. El problema todavía no es grave, pero hay que atajarlo de raíz, desde la base, con programas asistenciales más sólidos que impidan lo que ha sucedido en otros países”, afirma. “La implantación de las maras en EE UU y Centroamérica siguió un camino parecido. En los 70 llegaron a norteamérica varios miles de guerrilleros y paramilitares que pronto se hicieron con el control del tráfico de drogas aprovechando la crisis económica de aquellos años. Después regresaron a sus países, donde la ausencia de un estado fuerte les ha hecho obtener muchísimo poder. Ahora mismo operan en Centroamérica y 22 estados de México”, afirma.

“El estigma que se ha producido con estos jóvenes es lo que les ha llevado a cometer actos delictivos. La mayoría llegan a España huyendo de la violencia de sus países de origen, pero acaban formando parte de estas bandas porque son las únicas que les acogen. Su actividad delictiva, en realidad, no es mucha, y la mayoría de los conflictos que tienen son por causas identitarias y choques con otras bandas rivales, no por el control de las calles”, asegura Bárbara Scandroglio, psicóloga social experta en violencia y grupos juveniles.

“El suceso ocurrido este sábado es un episodio más de la escalada de violencia que viene produciéndose entre Trinitarios y DDP desde hace tres años. Veníamos alertando de eso a la Policía y la Guardia Civil, incluso temíamos que acabara con algún muerto. Todo empezó por un ajuste de cuentas tras el asesinato de un trinitario. Ahora el foco se centra en los dominicanos, pero dentro de unos meses serán los ecuatorianos, con los Latin King y los Ñetas, bandas que siguen activas, pese a que ahora no protagonicen altercados violentos”, asegura Scandroglio.

Madrid

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